No porque no las haya tenido, si no porque no las he sentido primordiales en mi vida desde que dejé la secundaria.
Memorables amistades de escuela son las que aún anidan en mi cabeza. Recuerdos gratificantes de una época que tuvo el brillo que hoy añoro.
Pero hoy, lejos de aquellas aulas de secundaria, no he vuelto a sentir lo mismo. Y lo digo, más que con pena, con profunda decepción.
No he vuelto a tener personas que hayan construido a mi lado, el nexo especial del que todo el mundo se siente orgulloso.... o del que todo el mundo habla, escribe y piensa: la amistad.
Tengo gente a mi alrededor al que llamo amigos... pero... son mis amigos??? Soy amigo para ellos??? Qué son los amigos???
Un amigo debe ser aquel que forja a tu lado un camino que recorrerán juntos o, al menos, acompañándose en gran parte. Y no aquel que, cual ave que emigra con las estaciones, va buscando sólo momentos convenientes para acercarse a uno.
Fuera de las relaciones familiares o románticas, debe ser aquel que sienta la necesidad de estar contigo o aquel que desee escuchar tu voz aunque no tengas mucho que decir.
Debe ser aquella persona a la que buscarías para tontear o para hacer algo importante.
Con todo eso, se supone que los amigos son pilares en la vida, no? Dónde están los míos? Dónde están que no los siento?
O es que la piedra angular de todo esto está en mí y no en ellos? Me inclino a pensar en esto último, quiero creer que el problema está de mi lado para emprender una pronta solución. No va a ser fácil, me conozco..... no tengo las virtudes para lograrlo, lo reconozco. Pero ya intentándolo es un buen inicio.
Lamentaría que alguno de los que llamo amigos leyera esto, pero no es algo que me gustaría esconder. No los siento a mi lado, no me siento seguro.
Que lo sepan.... y tal vez así emprendamos juntos un nuevo camino que me lleve a creer y sentir de nuevo, que la amistad resulta vital para nuestro desarrollo.
Por lo pronto.... aquí me quedo. Con las mismas dudas, con las mismas ideas.... dónde están??
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